EL MUNDO QUE IMAGINAMOS LOS POETAS

EL MUNDO QUE IMAGINAMOS LOS POETAS
Atardecer en CostaAzul

miércoles, 28 de octubre de 2009

-MEMORIAS FRAGILES-- Por Hilda Marina




FOTO: Agradecimiento al Peabody Museum y al Doctor Bill Fash y la Arquitecta Bárbara Fash




FRAGIL MEMORIES


-MEMORIAS FRAGILES-





Mi viaje a Copán Ruinas, tenía un propósito. Ver personalmente, en fotografías hermosas, una historia de los principios de la investigación, 1890, que por muchos años realizó Harvard University, de Cambridge, Massachussets, redescubriendo la historia mágica e increíble de una importante ciudad que fundaron los mayas en los inicios de la Era Cristiana, COPÁN. De igual modo, mi deseo anhelante de gustar todas las emociones, contemplando a mi grande y amado abuelo DON JUAN RAMON CUEVA ARELLANO, que a la edad de 27 años ya era un personaje en ese lugar. Fue increíble ver fotografías de 1892 y 1893, que han sido conservadas en el Peabody Museum y que hoy, por importantes gestiones de distinguidos profesionales que aman a COPÁN, Doctor Bill Fash y su esposa Arquitecto Bárbara Fash, han sido donadas a nuestra ciudad y se exhiben en los salones de la Municipalidad, como un tesoro muy bien guardado en el Peabody Museum y que ahora hacen volar la imaginación.

Supe de la entrega por largos tres años, de la distinguida Bárbara Fash, para descifrar la historia en los antiguos y escasos documentos que encontró en archivos de la Alcaldía. Y genialmente, fue uniendo paso a paso la historia de un pueblo y sus personajes hasta cumplir una ardua labor que se había impuesto.

COPÁN debe rendir tributo de agradecimiento y admiración para el matrimonio Fash, porque sin su concurso jamás se hubiera conocido los primeros días de la reconstrucción de tan importante historia, mucha de ella, plasmada en fotografías.

“FRAGIL MEMORIES”, tiene muchos significados. Cómo era manejada la fotografía por ser impresa en vidrio; el difícil traslado de material tan frágil para conducirlo hasta un puerto de Guatemala y de allí a Massachussets; pero creo que tan frágil ha sido nuestra memoria que no hubo quien tuviera conocimiento de estos hechos, hasta que el matrimonio Fash trajera este importante legado y fuera recibido en un Acto llevado a cabo en la Municipalidad con el agradecimiento al Peabody Museum y al Doctor Bill Fash y la Arquitecta Bárbara Fash.

JUAN RAMON CUEVA ARELLANO-Por Hilda Marina


















AUTOBIOGRAFIA



ABUELO JUAN RAMON




JUAN RAMON CUEVA ARELLANO





Por Hilda Interiano De Payes





Recordar al Abuelo, mi personaje inolvidable, es algo que me llena de profundo sentimiento. Han corrido los años desde que él partiera para estar con la Abuela Antonia Villamil, pero ha permanecido perenne en el recuerdo de sus hijos, y en el de sus nietos que tuvieron la dicha de conocerlo.
Tenía apenas un año cuando mi tía Bertha me llevó a la casona para cuidarme y de esta manera, ayudar a mi madre quien esperaba a su segundo vástago, Gloria. La figura de la Abuela apenas la recuerdo, mi memoria ha estado vigente desde los tres años. Sucesos dolorosos se prendieron en mi mente, comenzando por el fallecimiento de la sin par tía Elisa, la más linda joven que contrajera matrimonio con Lisandro Arias pero que, al nacimiento de su hijo, Lisandro no pudo resistir el parto y murió dejando al bebé de pocos días de nacido. Tiempo después la Abuela Antonia también se fue al cielo, creo que apenas tenía 45 años, pero en esa época la medicina en un pueblo pequeño como Copán, era casi inaccesible. Así que el querido Papá Juan perdió a su amada compañera, quien le dejó la herencia de sus hijos maravillosos que llenaron el vacío de su esposa.


Siendo un hombre inteligente y visionario, no sólo envió a sus hijos varones, sino también a las mujeres a estudiar en colegios prestigiosos de Guatemala, que distaba de Copán cientos de kilómetros y era una aventura viajar a esa hermosa capital. Para ello llegaban a caballo hasta Chiquimula para tomar el tren hacia la ciudad capital. Sé que el primogénito, Raúl se graduó de Abogado y que fue amigo y compañero de Clemente Marroquín Rojas, un reconocido periodista y dueño de un periódico famoso en aquel entonces. Ernestina, Elisa y Carmen también estudiaban en Guatemala, pero mi madre se enfermó y ya no pudo seguir sus estudios, sin embargo el abuelo buscó profesores que la prepararon con todo esmero, así aprendió artes, como el piano y la mandolina, sabía pintar en tela, bordaba maravillosamente y cocinaba como una experta “chef”.


Era un dechado de virtudes. Arnulfo y Juan, además de la agricultura eran oficiales, Marco Antonio se hizo Farmacéutico y José Adán un médico que fue a especializarse a la Argentina como Patólogo. Bertha, la menor de las hembras se quedo a estudiar en Copán y Guillermo fue a una Escuela de Agricultura creo se llamaba Malcotal. A grandes rasgos esos fueron los herederos del Gran Señor de Copán, cuyos méritos fueron múltiples y el amor a su pueblo quedó plasmado porque siempre buscó el beneficio de la comunidad. Muchos lo recuerdan y el nombre de Juan Ramón ha sido ejemplo para las generaciones copanecas. La Escuela lleva su nombre y el mercado municipal que construyó hace casi cien años, todavía está en pié, aunque desde el año pasado, 2008 y el actual 2009, se está reconstruyendo de dos pisos y conservando las paredes exteriores. Es toda una odisea.


Ahora lamento no tener fechas exactas de tantos acontecimientos en la vida del querido Abuelo, pero desde niña lo recuerdo elegante, erguido y activo. Le faltaba la pierna izquierda, supe que en esa época la política era algo problemática y ya existían los partidos Nacional y el Liberal en una continua reyerta, cuando estaba en el gobierno uno de ellos, el otro sufría las vicisitudes de no ser parte del gobierno en turno. Así fue, como en atentado-emboscada, hirieran a Papá Juan y debido a la tardanza, por el tiempo que se necesitaba para llegar desde Ocotepeque, un magnífico médico, el Doctor Rodezno, tuvo que amputarle su pierna. Vivió largos años después de ese triste suceso, con el cariño de sus hijos y de nietos que ya se contaban por decenas.

Me siento privilegiada por haber compartido con él momentos gratos. El desayuno, el almuerzo y la cena. Los hijos estudiaban. La tía Bertha soñaba, y yo trataba de hacer alegres los momentos con Papá Juan. Como niña traviesa, entraba a la cocina para prepararle sus “empanadas de requesón”. Cuántos recuerdos. Mis paseos en la Mercedes, siempre acompañada por el Compadre Miguel Álvarez que atendía mis infantiles caprichos, o el Tío Ángel, primo del Abuelo. Ya cuando nos trasladamos a El Salvador, viajaba para pasar sus vacaciones de navidad con la hija primorosa que era mi madre. Bendiciones y gracias al Señor por haber tenido tal Abuelo, que sigue siendo “mi personaje inolvidable”.




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Autora: Hilda Interiano de Payes/ Marina de la Cueva - Honduras


Video: MAGI BALSELLS - Barcelona

domingo, 25 de octubre de 2009

¿EXISTE LA SIGUANABA?- Por Marina de la Cueva



LA SIGUANABA










¿EXISTE LA SIGUANABA?




-Insólita Experiencia-




Todo estaba listo para el viaje. Habría que salir de madrugada para aprovechar el aire fresco y la sombra protectora de los pinares, para cuando el sol se encandila en los mediodías.

Antolino y José, dos leales arrieros acostumbrados a lidiar con las bestias, tendrían a su cargo dirigir la ruta que seguiría la caravana.

Estaba oscuro. Serían las cuatro de la mañana cuando arrancó el cortejo. Viajaban la madre, una tía, la profesora y dos niñas, una de siete años y la otra de cinco.

Era tal el silencio en el pueblo, que sólo se escuchaba el trotar de los caballos y las voces de los viajeros que ya se encaminaban por la calle que va al cementerio. De allí el camino comienza a subir por una cuesta no tan prolongada y se puede contemplar las pocas luces que iluminan algunos trechos.

Había mucha emoción, sobre todo de las dos niñas, pues iban a la gran ciudad de la cual les hablara su padre, cosas muy interesantes que habían despertado su curiosidad.

La caminata era lenta y cuidadosa, pues se conducían por el angosto camino que apenas era una brecha de tierra que llegaba hasta la frontera que divide a dos pequeños países centroamericanos.

Las señoras conversaban sobre diversos temas y las niñas de aferraban a la montura de los caballos, en la cual iban bien amarradas con una amplia y larga faja de manta, que la enrollaban a través del cuerpo, de la silla de montar y de la panza de las bestias, para que no fueran a caerse y sufrir un accidente.

Todavía la oscuridad no permitía ver el paisaje. Seguían la ruta y tendrían que pasar por la Quebrada de Yaragua, que a esa hora era más profunda. Unos enormes árboles que formaban allí un espeso bosque no permitía ninguna luz que orientara la calle. Llegó el momento de atravesar la quebradita, en donde el agua corría con un sonido muy agradable. Los caballos se detuvieron a sorber un poco de agua y reanudaron el paso. Había un poco de silencio de parte de los viajeros. De pronto, alguien dijo: -¿Viste lo que yo vi?- Hubo una respuesta y dijo: –Sí!-.

Manifestó haber visto que un bulto negro había pasado bajo el cuerpo de uno de los caballos y caminado hasta internarse en el bosque, en el lado opuesto.

Cada quien hizo sus comentarios. También los arrieros. La niña mayor, que era muy lista, puso atención y supo que algo tétrico debió suceder. Los mayores comentaban que quizá era la Siguanaba la que habían encontrado y siguieron las especulaciones sobre lo sucedido y recordaban de lo que la gente del pueblo comentaba acerca de este misterioso personaje salido de alguna fábula, al igual que el Cipitío y el Cadejo, todos producto de las historias o de la imaginación de las gentes sencillas del pueblo. Seres de los que siempre alguien opinaba, o contaban experiencias.

La niña se afianzó a la montura. Cerró los ojos con fuerza y no volvió a abrirlos estaba tan asustada y los comentarios la habían afligido más. Cuando la familia se dio cuenta de lo que sucedía, trataron de calmarla y de decirle que no había nada de malo, que quizá estaban equivocados o había sido producto de la imaginación, pero la niña estaba impactada con lo que escuchó y ya no quiso abrir los ojos.

El viaje continuó. Faltaba más de una hora para llegar a la frontera y allí deberían detenerse. Nunca imaginaron el efecto que tendría esta insólita experiencia que sucediera y que a la pequeña le afectara de tal manera.

Ya había amanecido y en el paso fronterizo, Caparjá., la gente se ocupaba de preparar sus alimentos y de iniciar sus faenas. Los empleados casi listos para iniciar sus funciones y atender a los pasajeros, revisando los pasaportes.

Como una coincidencia, en el país vecinos, el Jefe de Migración era tío político de las niñas, allí estaba la esposa, hermana del papá, quienes salieron presurosos para recibir a los visitantes. A todo esto, la niña seguía sin abrir los ojos. Estaba asustada. Ya la fiebre había comenzado y le prestaron toda la atención posible, haciéndola ingerir un té de naranjo para bajarle la fiebre.

Confiados en que pronto pasaría el malestar de la pequeña, reanudaron el viaje, que fue largo. Ya no se detuvieron en otro lugar, hasta llegar a donde dormirían esa noche, para, al día siguiente, tomar el tren que los llevaría a su destino.

Se hospedaron con familiares de la madre, pero la pequeña comenzó a ponerse más grave. Afortunadamente encontraron un médico y prontamente procedió a atender a la niña. Ella ya estaba inconsciente, quizá la fiebre la tendría en este estado. Pero el caso era bastante delicado. Se había complicado y hubo necesidad de andar rápido para darle el mejor tratamiento.

A la mañana siguiente, la situación mejoró y ya abrió los ojos. Los parientes, cuando vieron que la niña se estaba recuperando, pidieron que la dejaran con ellos, que la cuidarían con toda atención y que los médicos estarían pendientes de su salud. Su madre y acompañantes esperaron un par de días para reanudar el viaje. La otra pequeña pidió que la dejaran con su hermanita, pues no quería separarse de ella.

Así fue. Ya seguras de que todo iba a estar mejor, el resto de los viajeros tomaron el tren para ir a la gran ciudad. Las dos niñas quedaron con sus parientes, quienes eran sumamente cariñosos. Además, allí tenían primos un poquito mayores que ellas, pero se identificaron de tal manera que pasaban las horas jugando y disponiendo de agradables veladas.

A la semana, volvieron los viajeros y encontraron a la niña completamente recuperada y muy contenta de haber compartido con su hermanita y los primos, unos momentos inolvidables. La madre de las pequeñas estaba sumamente agradecida con sus familiares guatemaltecos que con tanta ternura y preocupación se hicieron cargo de las dos niñas y les dieron a ellos la oportunidad de ir a cumplir con el propósito del viaje.

Si no hubiera sido por la Siguanaba, no podría contarse esta experiencia que más bien parece un cuento y que en verdad sucedió. FUE MUY CIERTO.

lunes, 19 de octubre de 2009

A SOLVEIG IVARSSON GREEN - EVOCACIÓN

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Poema: SOLVEIG


Autora: Hilda Interiano de Payes/ Marina de la Cueva - Honduras


Video: MAGI BALSELLS - Barcelona











SOLVEIG



A Solveig Ivarsson Green




SOLVEIG, una señora primorosa,

Bella como su “Sol de Medianoche”,

Lleva en su sonrisa candorosa

La alegría de la cual hace derroche.





Corazón de mil islas transparenta

El cristal de sus “fiords” inigualables.

El carisma de sus dones se aumenta

Con virtudes y modales siempre afables.




La conocí un día claro de verano

Cuando en busca de sol llegó a estos lares,

Creció nuestra amistad, como la de un hermano

Que pone luces ante sus altares.




Ahora, ella esté lejos de esta tierra,

Cultivando el rododendro en sus jardines,

Frente al lago azul, frente a la sierra

Y regalando al viento sus jazmines.

YO PIENSO DE TÍ: HOMENAJE Y RECONOCIMIENTOS A LA ILUSTRE ESTHER TRUJILLO GARCÍA- POETA CUBANA


Cultivo una rosa blanca...José Martí







HOMENAJE Y RECONOCIMIENTOS A LA ILUSTRE ESTHER TRUJILLO GARCÍA-
POETA CUBANA







Aquí la esperanza de la llegada mientras volaba…



Hilda Marina Interiano.

Paulina. Jorge. Poetas.

Reciban estas cuartetas

al estrechar vuestra mano.

Voy, desde el suelo cubano

--por quien siento tanto amor,--

dado que apostaron por

mi verso de gladiadores.

Poniendo a mis pies las flores

más frescas del Salvador.






Las flores de la amistad

y de vuestra admiración.

Entrando en mi corazón

aun a pesar de mi edad.

Me dan la oportunidad

de a vuestro lado crecer,

Y aun, no lo puedo creer.

Estar entre sus virtudes.

Con tantas vicisitudes

y el poco tiempo a vencer.

Aquí estoy cómodamente

sentada en el Aeropuerto

de Panamá. Sol abierto.

Y escribo plácidamente.

Lo hago, porque se que hay gente

que me espera con amor.

Y si les escribo, es por

pagar lo mucho que hacen.

Y que se que se complacen

trayéndome al Salvador.



De mi energía se imantan.

Hilda y Paulina. Es así.

Y cuando marche de aquí

decima guajira cantan.

Si la voz suave levantan

especialmente Paulina,

y Jorge e Hilda Marina,

--en quienes pienso precoz—

Ha de amoldarles la voz

mi decima campesina.



Esto a las Camareras de a bordo. Aeronave Panamá – Salvador.



Camareras. Su atención

Sencillamente divina,

Merecen de mi una fina

Y amplia felicitación.

Desde un lejano rincón

Cubano, corté una flor.

A su respeto. A su honor

Donde halagan y entretienen,

A los viajeros que vienen

De visita al salvador.



Ya en el difícil momento en Comalapa… INMIGRACION del Aeropuerto en Salvador.



No un Batallón. Un soldado

casi cercó frente a mí.

Yo, con mi verso partí

donde se me hizo un llamado.

“”Hay muchos que han apostado

por mi verso, dignamente.

Salí con mi Cuba, al frente

mis versos y mi valor

En busca de un Salvador

que alguien juzga diferente.””




Ya en camino de regreso y con el desagradable suceso caminando en mis venas…




Era tan digno mi empeño.

Era, llevar mi cultura.

Fragmentos de luz tan pura

al pueblo salvadoreño.

No fue “Salvado” mi sueño.

A veces, algo se escapa.

No llevaba en mi solapa

la palabra escrita “YES”.

Por lo que fuera después

expulsada en Comalapa.



Ni razón. Ni un argumento

¿Cómo poder expresarme?

Prohibido comunicarme

al exterior, o al Evento.

¿Mordaza?. Casi me siento

un instante amordazada.

En un pasillo, tirada.

A solas. Sin atención.

Sin ninguna explicación.

Me estoy sintiendo acusada.



Una hora pudo pasar

con su tozudez exacta.

trajo en sus manos un ACTA

que yo, debía firmar.

Entonces supe negar

con mi mas fuerte energía…

De la Oficina salía…

A un buen Señor me acerqué.

Y es así como logré

que un número marcaría.



Era al Organizador

del Festival prestigioso.

que apresurado y nervioso

me llama con limpio amor.

“”Aquí estoy con el Señor

Ministro de Relaciones.

Aclarando esas cuestiones

que lograrán su salida,

de donde está retenida”

Y me pidió mil perdones.



En cambio, este funcionario

arbitrariamente recio,

esgrimiendo tal desprecio

actuó de modo contrario.

Explicar?, no es necesario

decir lo que yo sentía.

Mi piel, se tornaba fría.

Lloré por dentro y por fuera.

Y porque me condujera

a llamado a un policía.









El joven uniformado

se disculpaba conmigo.

Pero pudo ser testigo

de lo que me había pasado.

Me daba el brazo apenado

--de aquel señor, lo contrario--

El cual, a mi itinerario

trazó una línea a seguir.

Pues me obligaba a cumplir

su orden, como funcionario.



Poder contra honra . Distintas

Palabras dichas con calma.

Girón que nos raja el alma

cuajándolo con sus tintas.

¡! Ay Intelectual, que pintas

tu incalculable decoro.

e inestimable tesoro.

y hoy lastiman tu existencia.

Dolorosa diferencia

con tu humildad, frente al oro.



¡! Que dolorosas aquellas

horas con mi soledad.

Blandiendo una Identidad

que se bella entre las bellas!.

Se, que ahora me quedan huellas

de ese inacabable día.

Y es verdad, me prohibía

la realidad de este sueño,

y al pueblo salvadoreño

vetó de mi poesía.



He perdido el Festival.

El intercambio. La unión

Entre poetas, que son

hechos de una fibra igual.

! Ah, pero en el Litoral

aun viaja mi poesía.

Entrar me prohibiría.

Pero nuestras relaciones,

hechas versos y girones

siguen vivas todavía.





Solo pretendo unidad.

El intercambio. La acción

Digna de esa relación

que da la fraternidad.

Enseñar mi realidad,

mi forma de hacer el verso,

que aprendan como converso

con mi palabra rimada,

y seguir relacionada

con todo nuestro Universo.



¡!Como siento salvador

que estén llorando por mí

los poetas, porque fui

toda entrega, luz y amor.

Estuve en el interior

de silenciosas paredes.

Que circundadas por redes

de una vil hipocresía.

Un ignorante prohibía

el contacto con ustedes.!



Mi cultura. La cultura

que brindo, desde mi espacio.

Es el más digno palacio

que alojara mi estatura.

Pero, si alguien se figura

que puede transfigurarla,

Y frente a mi, pisotearla…

Con mis uñas la protejo

Y no permito, ni dejo

que logre subvalorarla.



Aquí sigo. Protegida

por este sueño tan serio.

Porque existe un Ministerio

que nos escucha y nos cuida.

Habré de seguir erguida

en mi tierra y con los míos

y no temo a desafíos.

Cuando la puerta se abra,

se que tengo una palabra

Rimada, y los mismos bríos.





“”Mi cuba. Cuenta conmigo.

Con mi persona y mi verso.

Que logra, que un universo

Cultural, me de su abrigo.

Protagonista y testigo

de una cruenta realidad,

Dada, por esa maldad

de desconocer honores,

ya que ignoran los valores

propios de una Identidad.



Iba en representación

de mi País. De mi raza.

Donde no existe mordaza

Y es de civilización.

Dentro de una educación

que solo a unidad coadyuva.

Por ello quiero que suba

hasta el más alto infinito

mi decima, con un grito:

¡! SOY POETISA DE CUBA!!”
















Autora: Esther Trujillo García
Poeta.
Cuba.